Mi vida comienza un dia de Nochebuena cualquiera, en una habitacion cualquiera, de una casa cualquiera...... de un pequeñito pueblo de la Cantabria interior, Pedredo, situado en el Valle de Iguña a cuyo Ayuntamiento pertenece, flanqueado por el verde intenso de los prados y bendecido por el transcurrir pacifico del rio Los Llares.
Al comienzo de los años 60 Pedredo era uno mas de los cientos de pueblos olvidados por la geografia Cantabra, la mayoria de sus gentes se esforzaban en el dia a dia por sobrevivir con unas pocas vacas, un huerto y mucho esfuerzo. Solo un selecto grupo de afortunados, trabajaba en la incipiente industria de Los Corrales de Buelna, Nueva Montaña Quijano primero y la novedosa industria del automovil posteriormente, peregrinando de madrugada, al mediodia o por la noche por la carretera que les conducia durante mas de un kilometro, en busca del unico medio de transporte del que se disponia, el tren, la estacion de Renfe situada en Las Fraguas.
Personalmente mi vinculacion con Pedredo no deja de ser al menos peculiar. Mis padres, maestro de la zona el y esforzada ama de casa ella, residian en" las casas de los maestros", situadas en la entrada de Valdeiguña, poblacion siguiente a Pedredo en direccion a Los Llares, que a la postre es el ultimo pueblo antes de introducirnos de pleno en la Reserva del Saja. Pero ocurria que mis abuelos vivian en Pedredo y mis padres cultivaron la maravillosa aficion de bajar todos los dias a verlos, ante esta perspectiva yo no podia nacer en otro sitio, donde iba a estar mejor mi madre que al cuidado de la suya propia y bajo el techo donde ella misma se habia criado. Asi que aun siendo mi residencia oficial en Valdiguña, mi vida entera pertenecia a Pedredo, donde aprendi a andar, a jugar, a disfrutar........ porque para mi el hecho de tener que subir todos los dias a dormir a Valdiguña era un autentico suplicio. Porque puedo deciros que pocos muy pocos fueron los dias que desde que naci hasta que nos trasladamos a vivir a Santander, no recorri el Kilometro de carretera que separa ambos pueblos, ida y vuelta, una y mil veces, andando corriendo, saltando paredes, lloviendo, nevando...